Wednesday, May 31, 2006

"Pinguinos al Ataque"

Si alguien quiere saber más sobre las movilizaciones de los estudiantes secundarios de Chile aquí hay una dirección donde se pueden ver sus blogs.

http://insomniac0.blogspot.com/2006/05/pinginos-al-ataque.html

Las marchas fueron ayer y hoy en Santiago.

Thursday, May 25, 2006

Monday, May 22, 2006

“EL SOL”

Respuestas al Libro de las Preguntas de Neruda de algunos de los asistentes al Hospital de Día de la Unidad de Siquiatría del Hospital Barros Luco de Santiago.


¿Cuántas iglesias tiene el cielo?
-“Vaya pregunta. En un mundo idealista e imaginario esta pregunta puede tener algo de sentido. O en otro caso puede responderla la escatología, tema que yo no domino en ningún aspecto”.
“Cada nube puede ser una iglesia, ya que estos cuerpos representan la pureza, el afán del hombre por sentirse ingrávido, sentirse como en un templo construido con vapor de agua.”
Carlos
Diagnóstico: Paranoia Vera

¿Cuál es el pájaro que llena el nido de limones?
-“El sol”
Danilo,
Diagnóstico: Esquizofrenia


-“El sol, llena de limones el limón. Aunque generalmente los pájaros ponen sus huevos en los limones”.
Fabián.
Diagnóstico: Esquizofrenia. Primer brote.

¿Por qué los inmensos aviones no se pasean por sus hijos?
“Los inmensos aviones no pueden pasearse con sus hijos porque los inmensos hacen trayectos largos y los chicos se dan vueltas cortas y con menos pasajeros”.
Fabián.
Diagnóstico: Esquizofrenia. Primer brote.

Sunday, May 21, 2006


Trapitos. Pedazos de vestido:

1. Stencil de calle Santo Domingo







Wednesday, April 26, 2006


Motoko envió una foto. Dijo quel cielo de Kyoto está lleno de peces voladores.
Festival de las niñas, abril 2006.

Thursday, April 20, 2006


En un par de semanas viajo a ver a Sara. Había juntado algo de plata para comprar un computador. Pero extraño a Aki, Natsuko, Sara y mientras pensaba en lo mucho que quería estar tomando un café con ellos pasé por fuera de una agencia de viajes. Terminé comprando un pasaje para ir a ver a Sara y me quedé sin computador.
Y hace unos días: mi viaje. Temuco y Puerto Saavedra (de ahí la foto de la mujer tejiendo canastos). Cada vez que voy quiero quedarme en medio de una de esas conversaciones en las que todas las mujeres de la familia hablamos mientras el tiempo no pasó nunca. Soñé que vivía en otra ciudad, que estaba en un templo de Nara, que pasaba por fuera de una vitrina y entraba a comprar un boleto de avión para visitar a Sara. Sigo jugando en un patio de Comuy, persiguiendo a mis primas, durmiendo la siesta. Mi padre y Enrique concentrados en tomar fotografías mientras yo junto caracoles y los pongo en fila en mitad de una vereda. Tengo cuatro años y un vestido verde, a cuadros.

Monday, April 10, 2006


Sara ¿es verdad que hay niños pequeños que viven dentro de las tazas de leche?


Sábado en la mañana: pensabamos en ceremonias del té a las que no habíamos asistido pero podíamos imaginar: la dignificación de la pequeñez y del gesto, objetos que nos parecían hermosos (una taza de porcelana con forma de flor que mirábamos al pasar por la tienda del anticuario) porque intuíamos en ellos:

la impermanencia de las cosas

la belleza de lo incompleto e imperfecto

tratados orientales en los que todo transcurre en medio del silencio y la penumbra de un espacio vacío. Sara y Fran también habían decidido gastar el tiempo en cosas inútiles. Yo enfrascada por años en entender una caligrafía extraña. Fran en el cultivo de rosas. Sara en sus kamikazes y dibujos. Un vacío que compartíamos y nos hacía hermanos. Vacío el principio, vacío el final y mientras tanto: una taza de té donde mirar el universo.

Monday, March 27, 2006

Amigos de Sara. Peregrinos como niños.



Sara es actriz.

Tuesday, March 21, 2006

FatherandaughterI

Tengo algunos dibujos.

Fatherandaughter II

También una poeta favorita:

Recuerdo bien el ambiente, la cena espumosa y florida, los vestidos de las niñas como limoneros con flores, y a mi padre que contaba historias de lobos, de cuando él cazaba lobos al norte de la ciudad de… y a mi madre y su vieja corona de hierro con un solo rubí y las moscas nocturnas, grandes y solitarias, proyectando su sombra sobre los panes y sobre las lámparas –quizá de qué cadáver provendrían, de qué macabro panal- y los rumores nocturnos, leves en la puerta y en la chimenea; acaso un precioso ratón blanco rodaba desde el pinar a la chimenea, o una gacela, recién salida del bosque, venía a yantar las azucenas.

Las historias se agolparon de súbito, comenzó la visión. El personaje transitaba de espaldas; pero yo le veía la nuca armoniosa y casi le reconocía, oh, ¿no era aquel primo hermano de mi madre ¿Aquel amigo preferido de la casa? ¿o mi primer novio? ¿o quien nos había salvado hacía tiempo en una tarde de lobos? Me atrevía a interrumpir a mi madre; ella se volvió –el rubí sobre las cejas- entre interrogando y distraída. Y yo: ¡Mariano Isbel! Porque de súbito recordé el nombre, y me pareció que con eso estaba ya todo dicho. ¡Mariano Isbel! El personaje me volvía el rostro oscuro, los ojos brillantes.

Oh, sí, era aquel amigo preferido de la casa, y mi primer novio. Y rescaté la tarde, con trigos y con lilas; y el viejo carromato y las niñas, cuando fuimos al horizonte, y Mariano Isbel nos salvó a todos de la sombra de un lobo. Oh, y después se había muerto. Después se había muerto. Clamé: ¿Cómo nos hemos olvidado de Mariano Isbel?... ¿Pero cómo nos hemos olvidado?...

Todos me miraban entre interrogando y distraídos. Y como las lágrimas me inundaron el rostro, las criadas me llevaban desde la mesa a la alcoba. Oí los rumores y los himnos del final de la cena, las enaguas de flores de mis primas que se recogían, el paso de reina de mi madre. Lloraba tratando de retener el sollozo; pero, las lágrimas me inundaron el hombro, las sábanas, y así, empecé a llorar a gritos, enloquecida; y mi madre se arrodilló y me tomó los hombros, y me decía: -Niña, pequeña mía te vas a volver loca. Mira que te vas a volver loca. Nombras a alguien que nunca existió. Hablas de alguien que nunca existió.

Y lo terrible era que en lo hondo, yo no ignoraba que ella decía la verdad. Haciendo un esfuerzo supremo me rehice y sonreí. Entonces, ellos se iban y se llevaban las lámparas. Del otro lado de los vidrios, la luna se encendió y me envío algo blanco, una avecilla, un patito de dulzuras, que me entró en la sangre, en el corazón. Iba a volverme feliz, y a cerrar los párpados , cuando allí en la media sombra, sobre la vieja arca, sentado, rígido, vi a Mariano Isbel que me dijo: -Llórame.

No me parezco a mi hermano, pero soy igual al dibujo de Sara.

Monday, March 20, 2006

Cumpleaños Nº 14:
L1 y L2 se fotografían a sí mismos.
(mamá: este niño realmente está muy grande) (o yo encogí??)
KARA (imagen preliminar de un espacio vacío)

Nuestra mesa siempre fue un desastre. No sabíamos oler el vino. No sabíamos beber el vino. Tal vez por eso los demás volvían la vista hasta que quedábamos pequeños. Sara, Fran y yo irreconocibles, diminutos, estirando los brazos hacia las lámparas de la casa. Nuestro dios: también pequeño, insecto blanco que sabíamos: se alimentaba de luz.

Antes, cuando ella decía a la madre que era hija de duende y mujer de duende, la madre lloraba; ahora, cuando lo decía a Roberto, Roberto no quería entenderla.