Tuesday, February 28, 2006


Sara pasa la tarde dibujando un kamikaze.

Sunday, February 26, 2006

PARA ESOS NIÑOS RAROS QUE VIERON CONMIGO UNA ANIMACION DE MIYAZAKI.

El día que Ricardo inventó semillas de planetas todos esos niños raros corrieron a plantarlas.
Cada uno escogió un macetero y depositó su pequeño mundo con cuidado.
Pasaron unos días (no recuerdan si fueron semanas o meses) y los planetas comenzaron a brotar de cada uno de los macetero. Eran azules, verdes, incluso había planetas rojos como manzanas.
Luego comenzaron a aparecer las primeras estrellas y satélites que eran como granos de maíz que daban vueltas en círculo.
Todos esos niños raros miraban esos pequeños cielos y los regaban con cuidado para no apagarlos.
Durante un tiempo los días consistían en mirar como de esos círculos brotaban las selvas y un poco de agua. Los planetas habían florecido.
Y entonces abrieron las ventanas o las puertas de sus casas y elevaron sus pequeños maceteros al cielo.
Los planetas comenzaron a elevarse de a poco y siguieron su camino hasta un cielo más grande, donde van a vivir los mundos que plantan y cuidan esos niños raros.

Saturday, February 25, 2006

Hoy en la tarde: vienen Fran, Flavia, Marisel.

Mientras tanto ordeno: la mesa. Tazas para té, postales de Japón, libros, amuletos que compré para ellos.
Recorría con la guía en la mano pero no podía evitar parar en ciertos sitios: tiendas de papel,tiendas de dulces, miradores de 250 metros (yo tomaba el ascensor y entonces: miraba la ciudad a pesar de mi miedo: a la ciudad: a la altura).
Y quería traer algo de eso para ellos por eso las postales. Cada vez que pude compré postales. Y quería ser amable también (no se daban cuenta de cómo los observaba, intentando registrar ese idioma extraño: no trazos sino gestos), sobre todo quería aprender eso, por eso las tazas de té, la espera, el orden de la casa.

Thursday, February 23, 2006

Natsuko buscando almejas para la sopa y el poema de la sopa de Lewis Carroll













¡SOPA BELLA! ¡TAN RICA Y VERDE!

¡Sopa bella! ¡Tan rica y verde!
¡Cómo nos aguarda en caliente cazuela!
¿Quién por tanta delicia
no cedería a su natural inclinación?

¡Sopa de la noche! ¡Hermosa sopa!
¡Sopa de la noche! ¡Hermosa sopa!

¡Hermooooo-sa sooooopa!
¡Hermooooo-sa sooooopa!

¡Sopa bella! A tu lado,
¿quién desea ni pescado ni caza ni cazuela?
¿Quién no daría cuanto poseyera
por dos perras grandes de bella sopa?
¿Por dos perras grandes de bella sopa?

¡Hermoo-oo-sa soo-oo-pa!
¡Hermoo-oo-sa soo-oo-pa!

¡Soo-ooo-pa de la noo-oo-che!
¡Bella! ¡Hermoo- OOSA SOPAAAA!

Wednesday, February 22, 2006

Ahora bien, la Belleza es un soberbio caballo desbocado. Pero hubo un tiempo en que obedecía a la rienda, y se quedaba parado, estremeciéndose un poco y relinchando.

Sara, me imagino: frente a los dibujos, yo: frente al computador, tecleando ¿podré aprender yo también a tocar piano mirando un libro?
Y resulta que ahora soy una snob (no terminaron su teoría, conversación, pelambre y ya me había enterado) Sara ¿tu también crees que son aburridas las tardes?
Me veo de niña, con la cara pegada a la ventana mirando llover días, semanas, el mes entero. Me divertía dibujando con el dedo en el vidrio una casa y un árbol, una casa y una árbol, hasta que desaparecía la casa, el árbol, yo misma desaparecía y me quedaba lejos.
Y me quedó la costumbre Sara, de quedarme lejos mientras el resto de los que se sientan a la mesa hablan fuerte y por herencia: golpeado. Hablan, hablan mucho.
Árbol de la esperanza de día

Árbol de la esperanza de noche

Silencio
Animita de Osamu Dazai frente a un río de Tokio.

Monday, February 20, 2006

El registro pendiente:

Para todos los que me han preguntado cómo es Japón. Tampoco son tantos, dos o tres personas.

Me di cuenta de que Japón es Japón cuando venía de vuelta, por ahí por Australia.

Escribí señalizado, tipo metro japonés, para que no se den la lata y elijan lo que quieran leer.

Terminé de leer todo y no puse lo que más me impresionó de Japón: son gente impresionantemente (sobre todo para una chilena) amables.

Esta foto se dispará sola. Es la más japonesa de todas.

Los afectos
Natsuko y Aki son japoneses atípicos. Después de vivir por 20 años en Tokio, Natsuko se fue a Hokkaido, una isla y Aki a un pueblo de Venezuela. Aficionados a la pesca que sueñan con tener una huerta y vivir de lo que cultivan y de los pescados que sacan.
Mientras no puedan vivir de eso buscan trabajos temporales que les permitan vivir y juntar algo de dinero para viajar por China, Vietnam, etc.
Muchos de sus amigos habían vivido en otros lados (no en Europa, que también es caro para ellos) pero si en India, Nepal, Vietnam, Tibet.
Hablando con una amiga que estuvo viviendo en India supe que hay muchos japoneses jóvenes viviendo allá, me imagino que aburridos del estilo de vida japonés que además de ser muy exigente no deja mucho tiempo para nada más que no sea trabajar.
O sea eran bien cool y había varios como ellos que vivían a su pinta y que no quieren parecer inteligentes o tener última cartera de Louis Vuitton (estaban de moda, sobre todo en las chicas de 20 años que se paseaban con ellas por las calles de Shibuya).
Bueno el asunto es que estos chicos se toman sus cervezas y aprenden piano, español o portugués, por libro a los 30 años.

Motoko, mi amiga de Kyoto, que a punta de diccionario me envía mails en español, venía llegando de China (se puede ir en un barco que demora tres días) donde compraba piedras para sus esculturas que no le preocupa exponer.

Muy japoneses no eran.

La de gorro amarillo es Natsuko.





La comida
Ramen, ramen, ramen, ramen, ramen. A veces sushi en la casa que cada uno prepara, onda completo chileno. Lo más raro: intestinos de pescado.
El baño
El baño es calefaccionado y automático. Siempre hay una tina con agua caliente. El agua la ocupa toda la familia por lo que no se puede usar jabón. Cuando sales de la tina te duchas también con agua muy caliente.
El metro
El metro tiene como 500 estaciones pero es imposible perderse porque esta todo muy señalizado. Bueno y si finalmente igual te pierdes le preguntas a alguien que si no te logra explicar te lleva hasta el lugar que andas buscando (me pasó como tres veces).
Un día se me quedó la mochila en un bagón y al otro día llamé y me la devolvieron.
Otra cosa que llama la atención es que en algunas estaciones hay barreras entre los pasajeros y la linea para evitar los suicidios.


Los museos
Siempre me han cargado los museos, como me carga Europa sin conocerla o me cargan los mails con copia (igual mando).
La mayoría de las veces me equivoco. Respecto a los museos una amiga me dijo que tal vez era porque estaba acostumbrada a los malos museos.
Tengo que decir que los museos japoneses, sobre todo los de arte contemporáneo o el de Taro Okamoto, son buenísimos. Hice la del turista y fui a cuanto museo encontré. Traje postales.



Las calles de Tokio
Las que más impresionan son Shibuya, por la cantidad de japoneses jóvenes taquilleros. Todos onderos. Eso si que no a vi ni uno vestido de animé. Eso es en Chile.
Las calles están llenas de neones, hay lugares especiales para juegos, pero no es tanto como en la película Perdidos en Tokio.
Ginza es el barrio de las tiendas caras. Relojes, joyas, tiendas Chanel. Entretenido para mirar y para saber que hay relojes que cuestan diez años de mi sueldo.



Las calles de Kyoto
Kyoto está lleno de pequeños callejones, templos, tiendas de kimonos, de papeles de arroz de colores, de abanicos. Es como el Japón de las postales. Ahí queda el pabellón de oro del libro de Mishima.
Las calles de Nara
Hay hartos templos y ciervos. Está también el gran Buda que es bien impresionante. Para todos mis amigos que alegan que la iglesia católica gasta mucha plata en iglesias: por suerte no son budistas porque sufrirían más. No sé como vivirán los monjes, pero los templos son majestuosos, bonitos.
Los cafés y bares
Para mi buena suerte en Tokio y Kyoto hay varios cafés por cuadra.
Tomarse un café cuesta como tres o cuatro dólares, así que la mayor cantidad de la plata que llevé se me fue en eso.
De los cafés el que más me gustó fue La Cumparcita, un café tanguería atendido por una japonesa de 500 años que soñaba con conocer argentina y se demoraba tres horas en servir el café. El tango era en japonés.
Hay de todo tipo de bares y los que más me gustaron fue un bar rasta que había en Kyoto donde te sentabas en el suelo y escuchabas las versiones modernas de Bob Marley.
En Tokio un bar en el que tomabas tu trago sin zapatos estirado en una especie de colchones.
También esta lleno de máquinas donde puedes comprar café por 100 yen, menos de un dólar.