Tuesday, October 10, 2006

Lo mejor era la llegada de las margaritas a mediados de septiembre. Venían del sur y con canastos. Las primas asistíamos, íbamos al encuentro.

Llegaban en fila y su educación estricta no les permitía hablar en otro idioma que no fuera el blanco. Y esas palabras eran para nosotras una lengua extraña, lengua de flor o pájaro.

“Las margaritas son alemanas, estoy segura que cargan esos canastos porque son alemanas y traen los dulces de Colonia” decía la prima menor. “Estoy segura de que ese idioma no es el blanco. Las margaritas hablan el alemán de Colonia”, decía.

Las demás la hacíamos callar. La mirábamos incrédulas. Disimuladamente le tirábamos la trenza.

Las margaritas seguían: margaritas de ballet: el paso en cuatro compases: los pétalos respingados.

El desfile por el jardín duraba 23 minutos y se repetía todos los años. Durante dos nuestra prima menor insistió en su teoría del origen. El tercer año ya era una prima mayor y no dijo nada.

Al llegar a la mitad del jardín las margaritas se inclinaban al mismo tiempo y ponían las pequeñas zapatillas dentro de la tierra. Dejaban al lado el canasto, miraban la primavera del jardín y empezaban a ser flores.

Monday, October 09, 2006

BARCELONA

Ya estoy casi instalada en Barcelona. Llegué hace cuatro días y tengo pieza arrendada por un mes mientras encuentro algo un poco más definitivo.

Hoy hice algunos trámites como abrir mi cuenta, comprar celular. Me queda el empadronamiento y con eso ya puedo empezar a buscar alguna pega.

Mis clases empiezan el 16, así que por ahora me dedico a pasear por la ciudad, que tiene un clima tan húmedo como Panamá. Tanto que dormí una siesta y soñé que estaba en Ciudad de Panamá comprando unos chocolates para Tamila.

Para pasear por la ciudad me sirven mis 15 años de hija única. Camino sola y paro a tomar un café o a fumar un cigarros en cualquier parte. Ayer fui a la playa a dormir un rato y a releer Papeles Salvajes de Marossa Di Giorgio. Mi libro de almohada que me hace sentir la ciudad o a mi misma más familiar. Porque aquí estoy sola con mi libro de Marossa, el Genji Monogatari (que no puedo llevar a la playa), una historia de Asia, para no llegar tan colgada el lunes, y nada más. También algunas cartas de antes de partir, un par de fotos y una tarjeta que me escribió Enrique hace muchos años.

No he querido mirar las fotos de la despedida porque creo que se me caerían las lágrimas y el aire ya está lo suficientemente húmedo.

Lo pasé tan bien las semanas antes de venirme, que me cuesta un poco estar acá. Pero bueno, estar acá casi no era una elección. Mis estudios asiáticos. A veces no quisiera haber agarrado nunca de la biblioteca de Enrique ese libro de Mishima. Se debe estar riendo en alguna parte, porque han pasado diez años y por culpa de ese libro vendí lo que no tenia para ir a Tokio y ahora estoy en una ciudad donde nunca pensé estar. Me acuerdo perfecto que lo leí cuando tenía 19 años. Y no pude dejar de pensar en esa belleza tan cruda, imperfecta. Aún hoy. La fiebre asiática que me pegué a los 19 años, como dicen mis amiguis.

Y no hay más que eso, con eso uno se sube al avión y con eso sigue.

Y claro que la cabeza se me va, vuelve a Chile, a ciertos departamentos y calles que por un minuto habría habitado para siempre.

Pero acá estoy, y es eso.

Wednesday, August 16, 2006

Antonia en lugar de cabello tenía flores por eso algunas personas pensaban que en vez de un niña era un macetero.
Esta confusión no le molestaba porque sabía que cuando florecía su cabeza era realmente hermosa.
Su extraño cabello cambiada según su estado de ánimo.
Si estaba pensativa le salían margaritas.
Si le daba risa, bugambilias.
Si estaba triste, calas.
Pero había días especiales, en que Antonia se reía, pensaba, soñaba y suspiraba a la vez.
Esos días su cabeza se llenaba de lirios, margaritas, bugambilias, crisantemos, calas y magnolias al mismo tiempo.
Parecía una primavera, todo en la cabeza de Antonia.




Motoko in Translation

Tuesday, July 25, 2006

UN RAYO DE SOL OH OH OH, LA LA LA LA LA OH OH OH....
Puesta de sol . Tokio 2006.

Thursday, July 20, 2006

Quise decir Yoshimoto (no Yoshimito)

Monday, July 17, 2006

SOÑE CON NARA YOSHIMITO


CLOSER
La estoy escuchando otra vez. Y diceeeeeeeee:

And so it is
Just like you said it would be
Life goes easy on me
Most of the time
And so it is
The shorter story
No love, no glory
No hero in her sky

I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes...

Saturday, July 15, 2006

Espíritu de las cosas. El color rojo: huevos como de pez. Huevos rojos y blandos al interior de una granada. Creíamos que un pájaro había vivido la primavera entera dentro del hueco de la fruta para dar vida a las pequeñas perlas. Por eso el crujir de la cáscara era para nosotros el vuelo, el espíritu rojo del pájaro que ahora se iba lejos. Nos llevábamos los granos a la boca pero imaginábamos: la pequeña sombra cantando perdida frente a una grieta de la tierra. Su trino .

Sunday, July 09, 2006

(A Sole Y.)

Espíritu de las cosas. Un ángel: un ángel durmiendo en la palma de una mano. Avecitas niñas que mirábamos: entrar por la ventana o salir sin aviso de los jarrones para cruzar la casa como luz o saltamontes blanco. Sólo algunos tenían el don de hacerlos dormir entre sus manos. Las pequeñas alas quietas, el ángel respirando por un segundo al ritmo de las cosas. El resto susurraba es el amor, es el amor del ángel. Los de la casa queríamos cuidarlo para siempre, velarle el sueño.

Wednesday, June 28, 2006

Espíritu de las cosas. Niñas: niñas que vivían dentro de mariposas. Había de pelo naranjo, de ojos negros que eran grandes para esas niñas diminutas, ojos como pedacito de carbón o botón de abrigo. Yo quería un par de botones, ojos como esos, yo también quería ser pelo naranjo. Por eso la primavera me convertía en niña quieta. Los jardines dónde esperaba que pasara una mariposa vacía que quisiera llevarme. ¿Si viví algún día dentro de una mariposa? No, Willy, creo que no. Pero a veces, cierto espíritu pequeño: el viento jugando en mis antenas, el vestido, los brazos estirados hacia la tarde como un par de abanicos.

Thursday, June 22, 2006

Flipando en colores





Trapitos. Pedazos de vestido:
2. Rosal y Lastarria



Tuesday, June 20, 2006

Espíritu de las cosas. El color blanco: un hombre de nieve: un hombre de azúcar como hombre de nieve pero infinitamente más pequeño. También con bufanda. Imaginaba un país así. Dentro de un azucarero. No, no, no Willy. Yo no vivía dentro del azucarero: sólo imaginaba. ¿Como hacía cuando me ponían dentro de una taza de café? Creo que nadaba y me reunía con los niños de café y los niños de agua que jugaban dentro de las tazas. ¿Sólo en invierno? Sí, sólo en invierno. En el verano los niños de café dormían dentro de un grano. Los de agua no estaban, creo que iban a nadar a un río. ¿Qué pasaba mientras tanto con el azucarero? Seguía en la mesa: al lado de la tetera, de las tazas.